Camino PRIMITIVO 12ª jornada

Melide – Arzúa

Hoy si que ha sido una jornada de puro trámite… eso si por parajes y rincones preciosos, muchos de los cuales he visto “de aquella manera”, no por las inclemencias de tiempo, sino por las horas intempestivas a las que he comenzado a caminar…

Ayer me encame antes que nunca en este Camino Primitivo, a las 20:35 estaba ya en horizontal y dentro del saco. La tarde no invitaba a moverse mucho. Llovía de manera continua, a veces con fuerza y con ráfagas de viento que te mojaba por todos lados.

Había comido pronto y casi sin querer… Haciendo tiempo a que abrieran el albergue, me acerque a Casa Ezequiel a almorzar una ración de pulpo a Feira y un botellín de estrella, algo que hizo que luego; después de instalarme, darme la ducha de rigor, crema en pies y piernas, además de ponerme cómodo, con mis mallas, una camiseta y mis chanclas, me enfunde el neopreno; me fuese sin hambre, con el portátil debajo del brazo, en busca de un sitio donde poder sentarme a escribir un rato mientras tomaba una cerveza.

Visité dos bares. El primero céntrico, en el cruce principal del pueblo, “A Fabrica do Camiño”, a cuatro minutos caminando desde el albergue municipal. Estuve escribiendo un rato en la terraza cubierta, aunque llovía con ganas el agua no llegaba al interior, pero tampoco era mínimamente  acogedora para echar la tarde allí. Cuando me tome la cerveza, aprovechando un impasse en el que solo lloviznaba, me moví a otro bar que había visto antes y que estaba aún un poco más cerca del albergue y que en principio desestime por considerarlo un lugar de comidas, algo que yo no iba a hacer.

Efectivamente, cuando entre, tanto en la terraza como en el salón interior, estaban dando comidas  a peregrinos y a gente de la zona. Me pedí un café solo y pregunte al camarero si me podía sentar a escribir en una mesa que había en tierra de nadie, frente a la barra. Claro, hasta las seis que cerramos, sin problema, me respondió agradablemente… y allí me senté y me puse a escribir un buen rato, prácticamente hasta que había considerado que era suficiente y daba por concluida la crónica del día. Miraba la hora y aún me había sobrado tiempo… faltaba media hora para que echasen el cierre. Antes de marchar pregunte si abrían por la noche para las cenas, a lo que me respondió… No, desayunos y comidas, a las seis cerramos hasta mañana a las 07:30. Le di las gracias y marche hacia el albergue.

Después de leer la crónica y hacer alguna pequeña modificación, acabe de preparar el post con la foto del día seleccionada para la portada y dos o tres más a incluir a pie de texto. Faltaban aún unos pocos minutos para que fueran las siete de la tarde y tenía todo hecho y pocas ganas de hacer más… 

La tarde continuaba siendo desapacible, con lluvia y viento, no invitaba a salir, pero el aforo bastante rebosante del albergue tampoco invitaba a quedarse. Opté por salir a buscar un sitio donde picar algo, a modo de merienda y que cubriese el expedienté como cena. Me acerque a A Fabrica do Camiño, donde había empezado a escribir y, después de echar un vistazo a las opciones que había, entre y pedí un plato combinado, pollo y huevo, con unas patatas y un poco de ensalada, además de una cerveza para empujar al pollo… Después de hacer un rato en el bar, tirando de wifii, me volví por donde había venido, al albergue. Moneé un poco con los preparativos de la mochila para la jornada siguiente y cuando ya no daba más de sí… al saco!

Esta mañana, desde antes de las cinco he estado pensando que hacer hoy… la jornada era muy corta; las tres últimas jornadas las había diseñado así para que fuesen lo más llevaderas para Marian, 15 Km hoy y 19 o 20 las dos últimas… pero al final hubo cambio de planes, Marian no vino y teniendo en cuenta que finalmente Marian viene el viernes, si yo adelantase mi llegada a Santiago tendría que dormir dos noches en Santiago, algo que tampoco me seduce, prefiero no repetir así que he decidido mantener el plan como estaba, hoy a Arzúa, mañana a Pedrouzo y el viernes a Santiago…

El itinerario y el plan confirmado, ahora bien… ¿y como huir de este maremágnum de gente? ¿Como hacer para disfrutar lo más posible de estas tres jornadas sin morir en una avalancha en el intento…? Pues ese ha sido el principal dilema hasta que por fin, a las 06:10, he salido del saco y he echado el pie a tierra…

Como este tramo del Camino ya lo he pisado y repisado hasta tres veces, esta es la cuarta, ya lo conozco, lo tengo en la memoria y en muchas fotografías… como además el día iba a ser desapacible y lluvioso, sin posibilidad de ver amanecer ni tampoco recoger grandes fotografías, pues el plan iba a ser caminar lo más en solitario posible para, al menos, disfrutar del pensamiento sin interferencias… 

A las 06:46 me hacía la foto a las puertas del albergue de Melide y, tras enviar la foto a la familia, empezaba a caminar… 

La noche era algo más fresca que las anteriores, sin lluvia en ese momento, pero muy húmeda y con viento. Enseguida estaba a las afueras de Melide y caminaba con el habitual apoyo de luces, frontal y linterna. No había hecho intención de buscar una cafetería abierta a esas horas, era improbable que hubiera nada abierto hasta las siete y media. Sabiendo el volumen de servicios que hay en este tramo, esperaría hasta encontrar algo abierto para tomar un cortado con leche fría. 

Cuando no llevaba ni quince minutos caminando he tenido que recurrir al chubasquero verde “de cirujano”, el agua hacía acto de presencia… inicialmente, como es habitual, en forma de orvallo que, a diferencia de días anteriores, en breves instantes tornaba en fuerte calabobos y unos instantes después en fuerte lluvia, sin alcanzar en ningún momento la categoría de chaparrón ni diluvio, pero que mojaba de lo lindo…

Una hora después de haber salido, cuando llevaba poco más de cinco kilómetros, he aprovechado la cafetería del Albergue El Alemán, en Boente, para hacer una parada, ponerme a cubierto de la persistente lluvia y tomar ese cortado con leche fría que me había propuesto al partir.

En poco más de diez minutos volvía a las andadas bajo la lluvia, en ese momento algo más floja. Aún no eran las ocho, seguía reinando la oscuridad, aunque ya no con negrura. A los pocos minutos el nublado día lluvioso dejaba atrás cualquier resquicio de noche y lo hacía sin atisbos de que hubiese haber cambios meteorológicos en las próximas horas…

Aún sabiendo que no iba conseguir gran cosa, he parado de vez en cuando para intentar hacer alguna foto que me sirviese como apoyo para ilustrar la crónica de hoy. Obviamente no ha sido el mejor día para hacer fotos, pero alguna acabaré seleccionando…

Como decía al principio, hoy he pasado por lugares, por rincones míticos en este tramo, pero los he visto de aquella manera, con la luz frontal y de la linterna… era aún noche cerrada cuando cruzaba el río por las piedras de postal… cuando subía y cruzaba los pintorescos bosques… solo he podido disfrutar, siendo ya de día, de la paz, calma y sosiego que supone siempre llegar junto a la orilla del rio Iso, en Ribadiso de Baixo y cruzar sobre el puente medieval, sin duda uno de los lugares más bucólicos de este tramo.

A las 09:37 me hacia una foto a la entra de Arzúa, se la mandaba a la familia y me guarecía en el primer bar que hay a la entrada con varios objetivos… a corto, a medio y a largo plazo.

A corto: Descolgarme la mochila y dejar que chorrease el impermeable lo más posible. Quitarme el chubasquero y la chaqueta, ambas prendas húmedas, la exterior por la lluvia, la intermedia tanto de lluvia como de sudor. Pedir un café doble cortado con leche fría y una tostada con aceite y tomate. Buscar un albergue privado donde pasar el día, y la noche de hoy.

A medio: Hacer tiempo para poder entrar en el albergue; la hora de acceso en los privados suele ser las 12:00, una hora antes que en los público o municipales, de ahí que hoy no haya valorado la opción del público. Una vez localizado el albergue, buscar otra cafetería cercana para tomar otro café, doble cortado con leche fría, haciendo tiempo. Localizar el sitio donde comer, aunque está prácticamente decidido, verificar que está abierto hoy.

A largo: Hacer la entrada en el albergue, quitarme ropa mojada, darme una ducha, secar ropa, organizar la estancia… litera, mochila y demás, e ir pronto a comer a Casa Chelo, un fantástico sitio de casa de comidas de las de siempre, para después volver al albergue y ponerme a escribir…

¿El resto del tiempo? Pues hacer tiempo… viniendo de donde vengo, del exigente, maravilloso y sorprendente Primitivo… estar haciendo este tramo sin Marian, como tenia previsto, va a ser únicamente un trámite, esperando para llegar el viernes a Santiago, cerrar este Camino Primitivo 2023 y reencontrarme por fin con Marian para, ahí si, retomar lo que teníamos previsto, disfrutar del homenaje en Santiago y celebrar lo que haya que celebrar… 

Antes de llegar a Santiago queda una parada intermedia, Pedrouzo… aún no tengo decidido el plan de mañana, no sé si saldré pronto o tarde, lo que tengo casi seguro es que volveré a caminar con agua… También tengo decidido y reservado donde dormiré, en un albergue privado que ya conozco, O Burgo, y posiblemente donde comeré… pero eso será ya mañana, porque mañana…mañana, aún hay más!

#BuenCamino