Camino 2026 · 4ª jornada 

San Sebastián · Zarautz

11 · mayo · 2026

CONSTANCIA

San Sebastián · Zarautz… Jornada cumplida!

Tampoco voy a decir que haya sido una jornada, o “etapa” que dice “las gentes” del Camino, de trámite, pero casi…

Tras la tormenta de ayer tarde, la cual nos pilló ya en el Hostel reservado para la ocasión, volvió la calma.

El día comenzaba para mí justo cuando abría el ojo, como debe de ser; ni antes ni después. Despertaba en el cubículo asignado, según reserva, en el Hostel Cats San Sebastián.

Ayer, después de comer, ocupamos casi al asalto la habitación 2.3, con capacidad para cuatro huéspedes. Ambos nos hicimos fuertes en las dos camas inferiores, cruzando dedos a la espera de que nuestros futuros compañeros de habitación fuesen, para nuestra suerte, gente ordenada, respetuosa y de dormir silencioso. 

El destino nos deparaba una suerte Imposible de superar. No hemos tenido vecinos de habitación, por lo que, él en su huequito y yo en el mío, hemos pasado la noche durmiendo y descansando a pierna suelta, en mi caso ajeno a cualquier preocupación relacionada con el mundanal ruido de un domingo ordinario… ni campañas electorales comunitarias, ni procesos judiciales por posible corrupción, ni atraque de barcos pandémicos o alirón sin rival… 

Esta noche he dormido y descansado como un campeón! Sin toses ni ruidos varios… no sé si los habrá habido, o si los habré hecho, pero desde luego no los he sentido.

A las 05:10 recuperaba la conciencia. Salía de mi catre para ir al baño privado (un lujo más en el Camino) y, después de trámites ordinarios fisiológicos, volver sigilosamente a la horizontal para, sin hacer ruido y no despertar al compañero, coger el móvil y echar un vistazo a los mensajes familiares, enviados a horas intempestivas, es decir, más allá de las 22:00. He aprovechado además para seleccionar algunas fotos hechas el día anterior por mi compañero y subir un reel a redes… con esas me han dado las tantas y cuando me he querido dar cuenta eran ya las seis de la mañana; si me descuido se me pasa el día haciendo el gandul.

He dado la luz interna de mi nicho, con intención de poner en pre aviso al resto de ocupantes de la nave, he recogido mis cosas (neceser, pareo, ropa…) con menos disimulo ni discreción, el objetivo no era pasar desapercibido, y me he ido a dar la ducha matutina, esa que reinicia cuerpo y mente para arrancar el día de sevillanas maneras.

Cuando he salido de la ducha, mi compañero, para mi sorpresa, ya estaba en pié; al verle me hacia un comentario que me parecía insidioso, al que tampoco le he dado mucha importancia por no comprenderlo con exactitud (no tenía mis audífonos aun puestos y conectados), pero creí entender algo referente a las putas horas a las que me levantaba o despertaba… sentencias suyas seguramente hechas sin mala intención, simplemente producto de un mal despertar.

A las 07:04, después de tomar un de café “bebido”, cortado el mío, con leche el suyo, dejábamos atrás la exquisita madriguera elegida para hacer noche en Donosti, nos hacíamos el selfie una vez fuera del Cats Hostel y dábamos comienzo a la preciosa y muy llevadera jornada de hoy con destino Zarautz.

Que bien voy! A pesar de las molestias y el coñazo que me está dando el puñetero talón de pie izquierdo… que bien voy, que bien me siento y como lo estoy disfrutando.

La jornada de hoy ha sido la mejor hasta la fecha. Quizá sea porque es lunes y “el populacho” labora o se dedica a sus obligaciones, o porque hoy el perfil era exigente pero no malévolamente malvado, ni asesino como ayer, pero hoy, a pesar de haber sufrido moderadamente, he disfrutado como en mis mejores momentos, en estos Caminos de Dios, y en los Caminos de Rafa.

La salida de San Sebastián se ha divido en dos; descender desde el alojamiento hasta llegar a la falda del monte Igueldo, cinco minutos. Trepar hasta coronarlo y flipar con las vistas de lo que dejábamos atrás… veinte minutos.

Por suerte, la bajada callejeando por ese barrio donostiarra por asfalto, ha sido corta y enseguida, con la subida, he empezado a calentar mi maldito talón izquierdo con los primeros peldaños y rampas elevadoras, que te depositan cual montacargas en el rellano del Monte Igueldo, para poder disfrutar de esas extraordinarias vistas de lo que dejas atrás, la espectacular playa de la Concha y la distinguida, señorial, refinada y suntuosa Donosti. Hay pocas, muy pocas ciudades, en España, y parte del mundo mundial, con la categoría de San Sebastian y sus gentes… a bote pronto se me ocurre Santander, y, de momento, para de contar.

Hemos trepado y disfrutado de las vistas, como enanos (¿por qué se dirá esto?), que me perdonen los ADEE, afectados por Acondroplasia y otras Displasias Estéticas con Enanismo, además del bombero torero, pero hasta ellos hubieran disfrutado también como lo que son en la jornada de hoy, aunque se le hubiera hecho más larga… pero solo porque sus pasos son más cortos.

Bromas a partes y sin maldad. Hoy ha sido un día para disfrutar de principio a fin. Las vistas han sido espectaculares. El perfil, aunque con cierto desnivel, subidas y bajadas prominentes, ha sido llevadero y benévolo. Por no hablar de las condiciones meteorológicas que nos han tocado en suerte!!!! No nos lo podemos creer!!! Llevamos cuatro días y, aunque nos han llovido tres días, han sido cuatro gotas y media, y siempre ya en destino, por la tarde, y disfrutando del petricor.

Hoy, en el primer tercio de la jornada, nos tropezábamos con uno de esos rincones inolvidables en el Camino, en esta ocasión era el Txoco del Peregrino. Un rincón o lugar de acogida, un refugio de ambiente amable, con  posible exceso de espiritualidad para algunos, pero no para el peregrino de paso, que pasa… como era mi caso. Mariano me había anunciado y promocionado el lugar, hemos parado a tomar un café, de puchero, a precio de donativo, y hemos contribuido con la compra de una barrita energética, casera, de producción y envasado propio, a base de dátiles y frutos secos, que me ha recordado a la canción de Rosendo Mercado… Pan de Higo. 3,50€ la barrita, y 1,50€ de voluntad o donativo, 5€ bien pagados, y saboreados en el caso del dulce. El café de puchero era como un café americano suave, es decir, agua casi laxante del desaparecido Camilo José Cela…

La parada ha servido para conocer el lugar, tomar el agua de malta con unas gotas de leche, además de un trocito de la barrita energética, y para separarnos puntualmente mi fiel escudero y yo…

Hoy ha sido el primer día en este Camino de Norte en el que he vuelto a sentir, vivir y disfrutar de la introspección del Camino. Y VAYA POR DELANTE QUE DOY GRACIAS AL SEÑOR, y a DON MARIANO, por sentirme acompañado en este Camino, de verdad verdadera, pero para mi, el Camino es, principalmente, lo de hoy, caminar en solitario, sin hablar, pensando, echando de menos a los que ya no están y me acompañan siempre, y a los que están pero no me acompañan y siempre están conmigo; reordenando prioridades, mirando más allá intentando estar seguro y preparado para lo que pueda venir… todo ello sin perder comba, ni dejar de empaparme de cada paisaje, de grabar cada terreno pisado, rampa subida o pendiente bajada, disfrutando ansiosamente del Camino, egoístamente en exclusiva.

Hoy, desde aproximadamente las diez menos cuarto que dejaba a Mariano sentado en el Txoco del Peregrino, con su café, su movil, sus cosas y en paz con su calma, yo me aventuraba a caminar sin pausa como tantas y tantas veces en el Camino, solo haciendo altos para intentar congelar momentos a través del movil, queriendo recoger en fotos lo que veia, mi emociones, pensamientos y sensaciones, sin romper el hechizo complice y embriagador del camino, y sobre todo, sin romperme el ritmo que me haga recordar las molestias que me acompañan desde hace hoy dos semanas, y que de Bayona a San Juan de Luz me hicieron desconfiar en mi, en mis opciones para enfrentarme a este exigente Camino del Norte.

Me ha encantado la jornada de hoy! Un 9,75 en todo… hasta en lo malo!

Si googleas “malo” en mi cabeza cuando estoy en modo “Camino”, lo primero que aparece es ASFALTO. Y si, hoy ha habido nuevamente más de lo deseable para mi, y además, en los momentos menos oportunos… bajada a Orio y rampa de lanzamiento, previa a la bajada a Zarautz… pero incluso en el asfalto, he disfrutado yendo feliz conmigo mismo y mis pensamientos,    en mi segundo non stop, parando sin sentarme ni soltar la mochila como ayer en Pasajes, para tomar el cortado con la tapa de Gilda. Hoy lo hacia en el Txoco y desde allí, al tran tran, pasito a pasito, cortos o largos, en bajada o en subida, llegar a las 11:51 a la puerta del albergue privado de hoy en Zarautz, hacerme el selfie en solitario y enviárselo a MIS AMORES, el grupo familiar donde están, Marian, mi rubia favorita, mi compañera de vida, hasta el infinito y más allá; mis hijos, Alicia y Carlos; nuestro éxito hecho carne. Y sus respectivas; que ojalá lo sean para siempre porque, quede por escrito, jamás nunca ninguna las llegaría ni a la altura del betún, o sea que… que sea para siempre.

Por suerte hoy, al llegar al hostel, me encontraba con la hospitalera (propietaria del negocio en este caso), que aún adecentando el alojamiento después de despedir a los nómadas recibido la noche anterior, me permitía dejar la mochila, el bordón, descalzarme de zapatillas y calcetines para ponerme las chanclas e irme caminando, feliz, alegre y orgulloso hasta la playa, dos calles más allá en paralelo, y sentarme en una terraza para esperar la llegada de mi compañero de fatigas en esta ocasión en el Camino del Norte, y que ojalá lo sea en los próximos años hasta llegar a Santiago cerrando esta larga y exigente aventura, por entregas, del Camino del Norte que mañana nos llevará hasta Deba…

Pero eso será ya mañana, porque mañana, mañana… más!