Camino 2026 · 3ª jornada 

Irún · San Sebastián

10 · mayo · 2026

DESCANSO

Hoy, sí que sí! Hoy tenía que ser el día en el que dijésemos…basta ya! (manos blancas) Hasta aquí hemos llegado!

Anoche, en el albergue de peregrino de Irún, Erromesen Aterpetxea (con esta gente no hay quien juegue al Scattergoories, se inventan los palabros), dormí como un bebote… y eso que éramos doce más uno!!! Cada uno de su padre y de su madre, y luego el trece, que será de quien sea, pero esperemos que sú tos fuese “solo” de Coronavirus y no de hantavirus… que nochecita de tos… y con todo bien cerradito… si llego a tener un bote de Vicks VapoRub se lo acerco con el palo del mocho de la fregona… que nochecita, Señor!!!! yo ya no necesito vacunas…

Ayer me debí de encamar el penúltimo; no digo el último porque no apague las luces, pero casi….

Mientras los hospitaleros preparaban las mesas del desayuno, yo terminaba de subir al blog la segunda entrada de este camino, hacia video llamada a la familia (estaban todos juntos tomando “algo”) y me apresuraba a decirles lo mucho que les quería, que les añoraba, y que les dejaba con sus tragos,  porque me apagaban las luces del albergue… acto seguido, dejaba el ipad y el teclado bajo la almohada; escondite recóndito donde ningún truhan con malas intenciones repararía en mirar, y me dirigía al baño comunitario, unisex (seis puertas, tres duchas, tres retretes. Todo ello separado por paneles de madera flotantes de 16mm. Intimidada e ironía modo ON). Me lavaba los dientes, hacia aguas menores, y me entregaba a Morfeo, no sin antes esconder los tapones de gomaespuma en ambas cavidades auditivas, y esconder el hocico dentro del saco, a salvo de las sospechosas toses del indú en cuarentena furtiva… 

He dormido en tres ratos largos, y descansado por mi primero y por mis compañeros… estoy seguro de que algunos habrán dormido más rato que yo, otros habrán pasado menos calor, menos miedo viral, incluso alguno habrá escuchado menos ruidos, sonidos y toses que yo. Pero cuando me he ajustado los tapones, a modo de mascarilla quirúrgica, para evitar la molesta cadencia de esa tos indú, sin futuro para el propietario, ha sido como sellar la credencial del Camino que me daba vía libre al descanso verdadero…

Mentiría si escribiese que he dormido del tirón. He tenido un par de regresos al presente… el primero pasadas las 01:30; aunque he mirado el reloj, no he podido retener y fijar la hora, pero no eran las dos! La segunda y última, que sea casi consciente, ha sido a las 03:43. A la tercera, las 05:14. Después de quitarme la mascarilla imaginaria (el trocito de saco que supuestamente me tapaba el hociquín), me he liberado de mi crisálida, he echado pies al suelo buscando las chanclas y, tras localizarlas al tacto, me las he calzado, me he incorporado y, acto seguido, nada más incorporarme, he podido reconocer este puñetero martirio que me persigue desde hace mañana dos semanas…

A tientas, en la penumbra del nido multitudinario que nos toco en suerte en el albergue de Irún, he alcanzado la puerta para abrirla y salir de aquel caldo… 

Tampoco es que al salir de aquella celda me encontrase caminando por un bosque de eucaliptos, pero me permitía respirar sin temor, y aire casi limpio, y muy por debajo de la temperatura corporal… que no era mucho, pero si suficiente para poder creer en tener un futuro en paralelo a la covid-19 de antaño, o al hantvitus… nuevo trending topic (o más). 

Después de visitar el excusado y de lavarme las manos, la cara y mojarme el pelo frente al espejo en el abrevadero de casi tres metros de largo, de acero inoxidable, he vuelto a entrar en aquella madriguera, para, respirando lo justo y con miedo, mientras escuchaba al indu seguir componiendo ritmos con sus toses… recoger mis bártulos del baño… (neceser, pareo y ropa para hoy) y volver hacia la puerta, prácticamente en apnea, deseando alcanzar la ducha sanadora, esa agua mañanera que despierta, revitaliza y purifica a partes iguales… 

No he encontrado el momento de dejar de empujar en bucle el pulsador que suelta el agua… que bien, que a gusto y qie limpio se siente uno cuando corre el agua, templada pero fresca, en vertical, sobre la cabeza, el cabello, el rostro, la espalda. Bendita agua purificadora de primera hora… 

A las 05:50 podía considerarme casi una persona asépticamente impoluta. Solo me quedaba entrar nuevamente en la zona cero para extraer mis enseres de manera rápida, sin vacilación y casi de forma  quirúrgica… Como si los hombres del Chetos se llevasen al tal Maduro en un plis plas. 

Si me llegan a ver esta mañana los Navy SEALs o Delta Force en acción,me hubieran puesto en un compromiso ofreciéndome un contrato y talón firmado en blanco… Han sido solo tres incursiones:

1ª.- saco de dormir + terrex + braga de cuello + bolsa de saco y pijama.

2ª.- gadgets; ladrón cargador + Ipad + teclado + batería externa + cargador de audífonos

3ª.- Mochila + pastillero + cremas + garrafa de agua.

Está mal que yo lo diga, pero la operación ha sido un verdadero éxito… no lo he mirado ,pero creo que ha vuelto a caer un 17,26% el precio del crudo…

Esta vida que nos ha tocado vivir, o nos la tomamos a coña, o nos tenemos que ir a vivir a Txikitistan, ¿te dag Kuin, fistro?

Por suerte, a las 06:00, cuando ya tenía todo recogido, solo me faltaba deshacer la cama… es decir, quitar la sabana y almohada de un solo uso para tirarla al cubo, ha cantado el gallo tres veces (grabado), se han encendido las luces y ha empezado a sonar, a buen volumen, Las Cuatro Estaciones de Vivaldi… momento que he aprovechado para intervenir a cara descubierta, sin necesidad de la luz que llevaba en la visera de la gorra, ya con las luces encendidas, entrar de nuevo en el nido para subir las persianas y abrir de par en par las dos ventanas más próximas a mi litera… Me he sentido como Bruce Willis salvando al mundo en Armagedon…

Después de que, tanto mi compañero de fatigas como yo hubiésemos cumplido con los protocolos establecidos… aseo, recogida de bártulos, desayuno, puesta apunto de la herramienta principal, los pies, con cremas varias, calzarnos, revisar que no faltaba de nada, hacer la foto y despedirnos de los hospitaleros… solo entonces, hemos emprendido la jornada de hoy… (a modo de anécdota, solo nos ha faltado aprobar unos presupuestos… pero como eso es algo que ya está de démodé, pues eso… que nosotros tampoco los hemos aprobado).

A las 06:47 nos hacíamos, y nos hacían, la foto a la puerta del albergue y comenzábamos a caminar en dirección a San Sebastian, nuestro destino de hoy… si lo alcanzábamos claro, porque hoy, si que si, hoy iba a ser el día…

Y lo ha sido!!!! Hoy ha empezado el Camino del Norte!!! Atrás queda el prólogo, la previa… hoy, pisando solo suelo español, hemos vuelto a entrar en contacto con las verdaderas sensaciones del Camino… Hoy hemos vivido de forma resumida un auténtico “variadito” de distintos Caminos. Ha habido tramos entrar los que parecía estar ascendiendo por los primeros virajes sombríos del ascenso al mítico O Cebreiro tras dejar atrás Las Herrerías, o la bajada al cañón del Sil en la Ribeira Sacra y el posterior gateo por la pared frontal… he vivido algo parecido a ascender de espaldas el alto do poio, de espaldas y haciendo el pino con mochila…

Hoy, creo que ha sido una jornada que define a la perfección lo que puede ser este Camino… esto no es broma, esto es… El Camino del Norte. Aún estoy buscando un cartel en el que, seguramente, tiene que preguntar… ¿te atreves?

Ha sido una jornada casi tan dura como preciosa. Más preciosa que dura (incluso). Que pasada!!! Y en domingo….

Hasta llegar a Guadalupe ha sido solo un paseo, pero que en lugar de hacerlo en telesilla lo hemos hecho caminando… a buen ritmo además. Hemos coronado la primera pared vertical a un ritmo fabuloso, y en mi caso con unas sensaciones extraordinariamente maravillosas… parecía que no estaba en este Camino con estas dolencias. Hemos subido tan pronto que no hemos podido ni sellar la credencial en la ermita de Guadalupe. No eran ni las 07:45 cuando empujábamos, sin éxito, la puerta de la ermita… visto lo visto, y puesto que no es bueno forzar… tampoco era cuestión de tirar la puerta abajo por el simple hecho de plasmar el sello que, según nos habían dicho en Irún, era un sello especialmente bonito… perol otra vez será, en esta ocasión, no compensaba esperar a que abrieran… vete tu a saber a que hora.

Después del intenso e incipiente ascenso hasta llegar a la ermita (km 4 y pico) solo nos quedaba seguir subiendo un rato, para luego bajar bastante y, nuevamente subir un poco (o igual más), y después, más allá, como a eso de las 10, o diez y pico, descender a plomo a nivel del mar, pero hacerlo en uno de los rincones más cautivadores de España, (Lauburu, mediante, me perdone), y parte de Euskal Herria… Que bonito es esto, y que rabia me da…

Después de verificar la teoría de Newton, justo a la altura de la desembocadura del río Oiartzun, y caer, pasito a pasito, en la plaza de Santiago en Pasajes de San Juan. Cuando llevábamos ya recorridos, supuestamente, algo mas de un 60% del recorrido planificado para hoy, solo nos quedaba cruzar la ría en la barcaza-motora para, después de “pasear” junto a la orilla de la ría, volver a trepar por una pared inhumana, con casi cuatrocientos escalones irregulares, o más, que se me han hecho solo el doble…

Por suerte eran en subida. En la bajada a Pasajes de San Juan ha sido menos, igual no han llegado ni a doscientos, pero… para mi, donde esté una subida, o tres, que se quite una bajada… 

Para resumir y no hacerlo interminable, como nos ha podido parecer a los que lo hemos caminado, la jornada de hoy ha sido preciosa, o preciosisima, o más, pero larga, o larguisima, solo larga hasta caernos en la playa de Zurriola… que al que viene de peregrino le hace creer que está ya en Donosti… y si, pero no… será termino municipal, pero para llegar a destino aún falta atravesar caminando todo Donosti… dejar atrás la primera playa, el Kursaal, cruzar el puente de Zurriola, andar el boulevard Zumardia hasta lindar con el casco antiguo pero seguir hasta la playa de la Concha, recorrerla entera, dejarla a la derecha y entrar en el idílico, maravilloso y majestuoso Palacio de Miramar, atravesarlo, salir y alcanzar, por fin, la falda donde se encuentra el hostel seleccionado para pasar la noche… 

Hemos tocado tierra, digo arena (figuradamente) en la playa de Zurriola a las 12:41, y alcanzado el albergue a las 15:15… pero tampoco te cresa todo lo que leas o veas… hay truco! Hemos hecho una parada técnica y necesaria a las 13:38 a escasos 400 metros del hostel de hoy. No abría hasta las 15:00 y teníamos necesidades… de parar, de descolgar la mochila, de descalzarme, quitarme los calcetines y ponerme las chanclas, y sobre todo… de tomarme “un zurito” de cerveza de litro o litro y medio… 

Al final ha sido solo un vaso “de peloti”con un pintxo (primero), y luego otro vaso igual y sin pintxo…

Hemos comido, allí mismo, un par de hamburguesas, con patatas (y una cerveza), haciendo tiempo a que abrieran el hostel, que no estaba al lado, pero si cerca, bueno, al lado, si tenemos en cuenta de donde venimos…

A las 15:15, poco antes de que empezase a caer agua como si no hubiese un mañana, hemos hechi la entrada en el alojamiento de hoy, al compas de la tamborrada que el cielo nos dedicaba como homenaje, dando por concluida la preciosa, maravillosa y durísima jornada de hoy, la tercera, casi tan larga como la primera, pero con un perfil verdaderamente exigente, nada que ver con la primera jornada de este Camino del Norte… aquella primera jornada que ha sido, posiblemente, una de las peores que he vivido nunca en el Camino.

Descansar es vital. Lo sabia. Bueno, lo había oido… ahora lo pude aseverar.

La jornada de hoy ha sido chiquicientas veces más dura que la del primer día, incluso casi tan larga… 

La primer fue prácticamente plana, casi sin desnivel… solo fue larga, bueno, y con mucho asfalto. Perdón, solo hubo asfalto, pero en el fondo, fue “una mona”… hasta Echenique se la hubiera echo con una carga completa de batería…

La de hoy es de espartanos! Como pinta va a ser este Camino del Norte desde Irún… La gran diferencia entre el viernes y hoy (domingo) ha sido el DESCANSO… dormir bien, y tus horas, dan la vida siempre, y en el Camino… MÁS!

Concluyo. La dolencia, molestia en el pie izquierdo sigue aquí, no se va por mucho que la ignore, pero estando descansado soy más fuerte y poderoso. Muy mal se tendría que dar para cortar, romper, el embrujo de este Camino del Norte habiendo superado las paredes verticales de hoy… o sea que… mañana, teniendo hoy DESCANSO, mañana, mañana más.