Camino 2026 · 6ª y 7ª jornada

6ª jornada 

Deba · Markina

13 · mayo · 2026

TREMENDO

y

7ª Jornada

Markina · Gernika

14 · mayo · 2026

SUBESTIMAR

Hoy, doble entrega… como me decían de pequeño, no quieres caldo, pues toma dos tazas!

Ayer miércoles, teníamos planificada la que estaba considerada la “etapa reina” y vaya si lo fue. Este Camino del Norte no esta dejando de sorprenderme día a día. Mira que había leído y escuchado, en otros Caminos, los relatos de peregrinos que hablaban del Camino del Norte como de otro nivel; recuerdo aquel peregrino, que más parecía un veterano guerrero vikingo, y que en el albergue de Hospital de Bruma, en el Camino Ingés, nos deleitó con sus andanzas por muchos de sus Caminos, y según hablaba de este Camino del Norte en general, y de alguna jornada en particular, se le acentuaban las ojeras en su rudo e imperturbable rostro, y se le dibujaba una sonrisa casi malévola cuando yo le preguntaba o le pedía que lo comparase con etapas míticas del francés… O Cebreiro, Foncebadón, el Alto del Perdón, o las resbaladizas bajadas a Zubiri o Molinaseca… y ahora ya lo entiendo. Hay cosas que por mucho que te las cuenten y describan al detalle, solo es posible hacerse a la idea cuando ls vives, y la jornada de ayer entre Deba y Markina, e incluso la de hoy jueves que nos ha traído hasta Gernika, son el más claro ejemplo.

Una vez cubiertas ambas, no sabría decir cual de ellas es más bonita; son distintas. Las dos preciosas, la de ayer de subidas interminables, con rampas duras, durísimas, y con bajadas a plomo, un verdadero rompe piernas porque en las rampas no sirve con apretar los dientes y el bordón al suelo, hay que empujar la barbilla casi hasta la altura de las rodillas, y mirando donde se pisa para asegurar el agarre no resbalar perdiendo la estabilidad (en subida!!!) una locura, que forma de machacar esa articulación, hasta ahora amiga, la tal talocrural, que calentón, había momentos en los que la sensación era de ardor en la unión del tibial y el empeine del pie. Menos mal que en las bajadas… solo había más de lo mismo, pero cargando otras zonas que hacían “enfriar” las anteriores… que machaque de tibiales, que mal trato de rodillas… Como será que aquella facitis plantar que arrastraba en inicio y me hizo temer si sería viable este Camino, es hoy la menor de mis molestias… Es más, creo que es ya pasado, me molesta solo un poco menos que la planta del pie derecho, los cuadriceps, gemelos, tibiales, y eso solo del tren inferior, en el superior también hay alguna dolencia producto de la tensión y fuerza que se imprime con el brazo derecho en el bordón, con intención de asegurar la verticalidad, o en el brazo izquierdo, producto del golpe en alguna de las caídas… hoy ya van tres!!! Empate, 3 – 3. Si el día que llegamos a Deba iba ganando 2-1, ayer me remonto mi compañero y se puso con un 2-3. Hoy, en la bajada Gernika, he vuelto a empatar. Por suerte son solo golpes, pequeños traumatismos sin mucha importancia en la culetada, y más suciedad para la ropa, en el caso de hoy, recién lavada ayer.

Efectivamente, ayer, a nuestra llegada a Markina, en vista de que llegábamos empapados por dentro de sudor y por fuera de lluvia y barro, acordábamos que iba a ser una tarde de colada en una lavandería autoservicio, un Ecolaundry se llamaba, estaba muy cerca del albergue de peregrinos, en la parte trasera del convento de laos Padres Carmelitas. La colada la hicimos después de comer en una casa de comidas frecuentada por lugareños, obreros con ropa amarilla reflectante y peregrinos; vamos un sitio donde se come bien y a buen precio. Después del menú, pisto con huevo mi compañero, lasaña casera yo, y ambos jurel a la bilbaína con patatas, nos fuimos a hacer la entrada en el albergue… modesto, exigente, interesante y de categoría… 

Abro un pequeño paréntesis para adelantar la intención de hacer un balance pormenorizado de los alojamientos, las condiciones y el trato de cada uno donde nos hemos hospedado en estos días, pero quiero esperar al último, que será mañana en Lezama, ya que el sábado llegaremos a Bilbao pero no haremos noche. Tenemos billete de bus en Alsa para salir de Bilbao a las 16:00 y llegar a Madrid sobre las 20:45.

Nada más entrar en el albergue y que nos asignasen cama y taquilla por orden de llegada (camas y taquillas 1 y 2), ducha, organizar ropa y cama, darme esa ducha que en el Camino me devuelve a la vida… al saco! A tumbarme una horita, no dormir ni media, pero descansar como dos.

Sólo después de haber hecho “todos los deberes”, procedíamos a realizar lo que era más una necesidad que un deber, cuestión de pulcritud e higiene, íbamos a poner una lavadora y una secadora para lavar, además de ropa interior y calcetines, las sudaderas, terrex en mi caso, un par de pantalones y las camisetas de Mariano. Yo, en esta ocasión, he decidido ir prescindiendo de cada una de las que mee pongo a diario, lugar donde llego, cuando me la quito, le. hago una foto y me desprendo de ella. Si bien es cierto que son camisetas a las que les tengo mucho cariño por ser un todas un regalo, de los amigos, o auto regalos personalizados, estaban ya muy usadas y, además quería renovarlas… tengo mucho y muy buen material para volver a personalizar nuevas camisetas.

El caso es que dedicamos la tarde a descansar, a lavar ropa y a comprar para preparar la cena en el albergue y, como ya ha ocurrido en otros Caminos, si lavo ropa no escribo o escribo poco; ayer toco no escribir para hacer otras cosas muy necesarias… principalmente descansar.

Me acostaba a las 21:10. Según me cuenta mi compañero de Camino y de cama pareja, fue meterme en el saco, ponerme los tapones, subirme el gorro de momia y en menos de cinco minutos estar respirando inconsciente y ajeno a este mundo, para mi desgracia, cada vez queda menos para volver a tomar conciencia de la basura que nos rodea y como nos tratan como ganado… al menos lo compensará volver a recuperar mi entorno y mi vida junto a los míos…pero para eso todavía faltan un par de días.

Hoy, jueves 14, me levantaba al baño a las 04:56. De vuelta a la habitación C (o nave izquierda al fondo a la derecha), recuperaba de la taquilla el móvil que oportunamente, y por necesidad de carga, había dejado enchufado en el único enchufe del que disponíamos cada peregrino dentro de la taquilla, o armario de madera con llave donde debíamos dejar la mochila con todo lo que portamos, a excepción de lo que quisiéramos dejar en el suelo, junto a la cama, en el estrecho pasillo que separaba la cama de tu compañero; la camareta se separaba de la contigua por un simple panel de madera, que servia de separación para no rozarte con el vecino o de la cama de al lado; dos camas, un panel, dos camas otro panel, así en paralelo, y enfrente, a los pies de la cama, exactamente y a modo de espejo, la misma situación. 

Mi cama era la 1, a mis pies, en frente, la 20. Mariano la 2, frente a sus pies la cama 19, y a su izquierda el panel que le separaba de intimar con el vecino de la cama 3, concretamente el pakistaní de la tos nocturna de cadencia continua, y que ha resultado no ser pakistaní, si no neozelandés, y que nos acompaña durmiendo en el mismo albergue desde Irún, que sabemos perderemos definitivamente de vista el próximo sábado al llegar a Bilbao, la duda es si llegará a Santiago o lo perderán por el Camino… 

Mariano cree que tiene neumonía, esperemos que no esté en lo cierto y no haya venido al Camino a perecer… pero desde luego está padeciendo de lo lindo, y más todos los que dormimos en su misma habitación. Espero que sirva de algo, antes de dormir, cubrirme la cara con el saco y rezar dando gracias y pidiendo seguir estar bien al día siguiente… Cuando daño ha hecho psicológicamente la pandemia, en todos los aspectos, y en particular cuando oyes ciertas toses cerca de ti en un sitio cerrado, y conste que no me considero hipocondríaco, pero antes ni lo pensaba.

Salíamos del albergue a las 06:59, nos hacíamos la foto en la puerta para disponernos a dar comienzo esta 7ª jornada que nos llevaría a Gernika, etapa que considerábamos larga, no excesivamente, pero 25 km a estas alturas, y después del tute de ayer, temiendo como tememos ya a este Camino del Norte, pues eso, que aunque sobre el mapa iba a ser llevadera, había que hacerla… y después entrada lo primero que hacíamos era desandar la docena de pasos que acabábamos de dar para volver a entrar en el albergue, descabalgarnos las mochilas y recuperar los ponchos para cubrirnos desde inicio con la sauna belt del momento. Estaba lloviendo y según habíamos visto ayer, hoy, una vez que empezase a llover, podía ser que no dejase hasta bien metido el medio día, sobre las 14 o 15:00 

Volvíamos a salir, ya bien ataviados con el “holgado neopreno” que nos garantizaría estar a salvo de la lluvia, no así del sudor. Y vaya si nos hemos mojado! Hemos llegado calados de sudor hasta los huesos, con los pies encharcados en agua, hemos vivido en primera persona lo que nos avanzaba en un audio hace dos o tres semanas Maxi, el amigo de Mariano, que en aquel momento estaba haciendo este Camino por estos parajes y decía no haber pisado nunca tanto barro, cieno y lodo. Si de por sí estos estrechos senderos deben de ser muy húmedos, con fuerte lluvia como la caída hoy sin cesar, hacía intransitable todo aquel camino que no fuese de asfalto, zahorra gruesa u hormigón, teniendo que vadear ciénagas y lodazales que cubrían el ancho del camino, y que en los primeros kilometros intentábamos continuamente sortear, incluso fotografiar, porque nos parecía digno de intentar dejar recogido en imágenes. Al final del día, empapados después de haber sumergido una y cien, o trescientas veces, el pie hasta el tobillo bajo el lodo; además de en mi caso haber caído en una de aquellas mini lagunas de arena movedizas al resbalar, lo único que necesitábamos y apetecía era llegar a destino, quitarnos los ponchos de agua, soltar las mochilas, tomarnos una cerveza, quitarnos la ropa mojada y las zapatillas.

Algo que hemos hecho, por fin y por este orden, a las 12:56 en el primer bar que hemos encontrado al entrar en Gernika, el bar Norte. Lo primero, ponchos fuera, soltar mochilas y palos, entrar a pedir una cerveza, y después, en la misma puerta, mientras tomábamos la cerveza y un pincho de tortilla casi tan alto como ancho, nos quitábamos la ropa superior, sudadera y camiseta, para ponernos una seca, y bajar al baño con ropa seca y quitarme pantalón, ropa interior, zapatillas, calcetines, y volver a ponerme  un boxer limpio y seco, el otro pantalón lavado ayer, calzarme las chanclas y ponerme el chubasquero seco que llevaba dentro de la mochila, cubierta por el chubasquero de mochila, además de la joroba del poncho; todo un invento para garantizarte ropa seca en día como el de hoy, en el que no ha dejado de llover en ningún momento, la única diferencia es que en momento llovía mucho, otra veces incluso con sol lo hacia muchísimo, y otras diluviaba por castigo como si estuviésemos en busca del arca perdida, pero la de Noe, no la de Indiana…

Hoy, como en Gernika no hay albergue, Mariano reservo antes de ayer un pequeño apartamento a 300m de centro, un local bajo, de los que antes eran un comercio, y que ahora, con el boom de los centros comerciales, sobran locales cerrados y la falta mucha vivienda, los propietarios ante la imposibilidad de alquilar los locales, han encontrado la oportunidad de convertirlos en pequeños loft para gente baja… quiero decir, sin altos techos.

Un fantástico sitio, ALDATSA suites, donde, después de la maravillosa y placentera ducha, me he sentado a escribir, para recuperar los textos no escritos ayer, más los de hoy, al tiempo que descanso, recupero fuerzas y se secan por dentro las zapatillas y plantillas, gracias a los periódicos atrasado que nos ha dado la señora rumana que nos ha servido el rico menú en el bar Norte, espaguetis boloñesa de primero para ambos, de segundo hamburguesa con huevo y patatas para mi compi y lomo, con el mismo acompañamiento para mi. 

Mañana será la penúltima jornada, la 8ª que nos llevará a Lezama, seguramente, por lo que hemos visto, también acompañados de mucho agua, con menos distancia, unos 20 Km, y aunque con mucho desnivel, menos agresivo y vertical, tanto en las subidas como en las bajadas, pero eso, eso será ya mañana, porque mañana… mañana más!